jueves, 26 de abril de 2012

Cultura o incultura


¿Sabías que Cristóbal Colón descubrió América en 1492? 
¿Sabías que James D. Watson y Francis Crick descubrieron la estructura del DNA en 1953?
Lo más probable es que hayas contestado que sí a la primera pregunta y que no a la segunda... ¿Por qué?

Ese es precisamente el tema de esta reflexión, que he elaborado a sugerencia de mi querida amiga K., siguiendo una pregunta que ella me hizo.

Cito a K.: "En la convivencia social se considera que la persona 'culta' es la que sabe de política, de problemática social, de fechas históricas, etc. Y si no conoces a los protagonistas de la segunda guerra mundial es 'naquísimo', pero yo desde las ciencias biológicas siempre digo ¿por qué si la gente no distingue entre RNA y DNA nadie los critica? ¿o distinguir entre un procarionte y un eucarionte?"

Creo que el cuestionamiento de mi amiga K. tiene que ver, por un lado, con lo que socialmente consideramos como conocimiento valioso, es decir, lo que vale la pena saber, que está directamente relacionado con cómo se difunde el conocimiento especializado. Por otro lado, creo que también podría tener que ver con el placer, concretamente el placer mental.

Vamos por partes.

A primera vista parecería obvio que el conocimiento (cualquier tipo de conocimiento) es valioso en sí mismo, en tanto que aporta cultura y permite desarrollar el juicio crítico (siguiendo la definición de "cultura" de la Real Academia). Pero a la hora de la verdad, resulta evidente que en la vida cotidiana le damos más valor a cierto tipo de conocimiento sobre otro. De otra forma ¿cómo se explica que se considere "más culto" saber de historia o de música que de biología, química o física?

Rascándole un poquito, me da la impresión que el problema no es que un tipo de conocimiento se considere más valioso que el otro, sino que tiene que ver más bien con lo inteligible del conocimiento, es decir, cierto tipo de conocimiento nos parece más fácil de entender que otro.

Aunque el hecho de que entendamos mejor unos temas sobre otros está obviamente influenciado por nuestras preferencias personales, creo que el principal factor que afecta dicha comprensión radica más bien en cómo se enseña o difunde el conocimiento.

En la mayoría de los casos, el tipo de enseñanza formal a la que nos vemos expuestos es una que busca inculcar un conocimiento enciclopédico, no uno aplicado ni mucho menos crítico. Bajo esta perspectiva, me parece inevitable que ciertos temas nos parezcan aburridos o difíciles de comprender, sobre todo si requieren de un lenguaje más o menos técnico, como en el caso de las ciencias "duras" (físicas, químicas o biológicas).

En este sentido, creo que es indispensable cambiar el tipo de enseñanza de las ciencias biológicas (y de cualquier otra disciplina) para poder disfrutar de su estudio/aprendizaje. El gran reto es que el aprendizaje deje de ser enciclopédico e intrascendente y empiece a ser crítico, útil y aplicado. De otra forma, solamente estaremos haciendo de nuestras mentes unas "enciclopedias de lo inútil" (tomando la bonita frase de mi hermana).

Pero la cosa no termina allí. Este cambio en el paradigma de la enseñanza/aprendizaje tiene dos caras. Por un lado es responsabilidad de mi querida amiga K. y de los que le hacemos a esto de la docencia el cambiar nuestra forma de enseñar, pero por otro lado también es responsabilidad de los alumnos reflexionar sobre cómo quieren aprender y exigirlo a sus maestros.

Finalmente, el otro factor que creo que podría influir en nuestras preferencias de "conocimiento culto" es el placer que este proporciona, concretamente el placer mental. Me parece que la experiencia placentera es mucho más directa al escuchar una obra de Mozart aunque no sepamos nada de instrumentos, tesituras y demás, que al tratar de buscarle la belleza a los procesos genéticos de una célula o al principio de incertidumbre de Heisenberg.

Pero aquí la limitante, otra vez, no es de fondo sino de forma, con lo cual bastará con asegurarnos de enseñar/aprender de forma tal que cualquier oscura región del conocimiento pueda desplegar en nuestra mente toda su placentera belleza....