viernes, 25 de agosto de 2017

Citas favoritas

"Rigpa is what is left, what remains, in the absence of all grasping, all labeling, all reification. And only rigpa knows rigpa."
Alan Wallace.

"Por cierto que las pruebas y los retos son constantes, pero la sensación de estar puesto a prueba es muy diferente del sentimiento que uno tiene en el mundo del sol poniente, en que se siente condenado a cargar con su mundo y sus problemas. Sucede que la gente se asusta ante esta visión del Sol del Gran Este."
Chögyam Trungpa, Shambhala. La senda sagrada del guerrero.

"They recalled the fresh young image of the Handsome Sailor, that face never deformed by a sneer or subtler vile freak of the heart within. This impression of him was doubtless deepened by the fact that he was gone, and in a measure mysteriously gone."
Herman Melville, Billy Budd, sailor.

"And yet all this appearances that seem to be out there are no more really out there than I am really in here. Two empty poles, like a spectrum [...]; this subjective pole has nothing in it and the objective pole has nothing in it; and everything in between is dependent origination." B. Alan Wallace.

"Who in the rainbow can draw the line where the violet tint ends and the orange tint begins? Distinctly we see the difference of the colors, but where exactly does the one first blendingly enter into the other?"
Herman Melville, Billy Budd, sailor.

"In short, the last man in the world, one would think, to be over-burdened with thoughts, especially those perilous thoughts that must needs belong to a conspirator in any serious project, or even to the underling of such a conspirator." Herman Melville, Billy Budd, sailor.

"... but you understand only money, and the power you think it buys. So why waste my time indeed?" Talia-Al-Gul, The Dark Knight rises.

"A wizard is never late, no is he early. He arrives precisely when he means to." Gandalf the Grey, The Fellowship of the Ring.

martes, 24 de enero de 2017

Los placeres del día

(en permanente construcción...)


"For the moment, what we attend to is reality."
William James


La intención de esta entrada debería ser obvia a partir de su título: colectar los momentos placenteros de mi día.

El objetivo debería ser obvio a partir de la cita con la que abre: hacer de mi realidad una colección de momentos placenteros a través de atenderlos y luego recordarlos.

Así que aquí va. 


15 de junio del 2017
- La curiosidad de Regina por una imagen de Manjushri lleva a la primera lección sobre vacuidad y surgimiento dependiente: ¿de qué color es mi camisa? ¿y si cierras los ojos de qué color es?


14 de junio del 2017
- Final del curso de Estratigrafía lleno de satisfacciones.


29 de abril del 2017
- Primera lección formal de impermanencia: Papi, ¿por qué tú y mami se van a morir?


27 de abril del 2017
- Papi, ¿podemos ver la peli del Señor de los Anillos?


2 de marzo del 2017
- Revelar la ilusión de las emociones en meditación analítica. 
- Gracias por enseñarme [a darle vueltas a un jitomatito].


1 de marzo del 2017
- La frescura de dormir con el mínimo de ropa.
- El inicio de la temporada de las chanclas.
- Las jacarandas en flor.
(Todo lo anterior cortesía del recién llegado calor primaveral)
- El segundo café del día.
- La inesperada comida familiar.
- Noche tibia que asoma luna turca.
- El meme sacrílego.


15 de febrero del 2017
- El envío de un manuscrito largamente esperado.
- La primera clase de Estratigrafía arqueológica.


14 de febrero del 2017
- Estratigrafía arqueológica a base de Legos.


5 de febrero del 2017
- Día de bosque y pizza, disfrutando a la familia como hacía mucho tiempo.
- Inesperados recuerdos de la infancia paterna.

30 de enero del 2017

- El café de la mañana.
- El café del mediodía. 
- "Papi ¿qué es investigación?"
- Tarde de paseo y parque.


26 de enero del 2017

- Desayuno en pareja. 
- Desmenuzar la frustración en agregados.
- Lo socialmente incómodo del hiperrealismo.
- Ratito de soledad a media mañana, al calor de un Earl Grey.

25 de enero del 2017
-  Nuevos colaboradores, nuevas preguntas.
- El abrazo de familia.
- Sándwich de besos. 
- Una coca fría.
- Tres deliciosas páginas sobre los puntos de vista equivocados acerca de la naturaleza de un Tathāgata.
- Un abrazo seguido de un "papito lindo".


24 de enero del 2017
- El primer sorbo del primer café recién hecho.
La sensación de una mariposa caminando y aleteando entre mis manos.
La emoción de Regina al liberar a la mariposa.
Una sesión de meditación compartida con mi mujer.
La emoción de ver casi terminada la escritura de un proyecto nuevo.
El primer sorbo del segundo café recién hecho.
El contraste del verde de las hojas de un árbol contra el azul del cielo.
Varias horas de discusión sobre estratigrafía arqueológica con gran compañía. 

martes, 7 de octubre de 2014

Sobre la justificación en investigación con animales


Leyendo la entrada "Useless Creatures" de Richard Conniff en el blog Opinionator del New York Times me puse a pensar en cómo justificamos la investigación.

Cuando un investigador o estudiante de investigación (de cualquier disciplina) escribe un proyecto, inevitablemente se topa con una sección llamada "Justificación", en donde básicamente tiene que decir por qué es relevante su investigación. Como toda investigación, por sencilla que sea, inevitablemente costará algo (al menos el sueldo del investigador), para las instituciones financiadoras la justificación de un proyecto de investigación se traduce finalmente en la pregunta ¿en qué nos beneficiaría (como institución, como país) meterle dinero a tu proyecto? Es decir, la justificación de la investigación está basada en un criterio pragmatista utilitario.

El asunto de la justificación ha sido y sigue siendo objeto de amplio debate en el ámbito de las ciencias sociales, particularmente en la historia, donde la utilidad concreta de la investigación parecería no ser del todo evidente o inmediata, al menos en comparación, por ejemplo, con las ciencias biológicas. Y es que resulta evidente para cualquiera que estudiar los mecanismos celulares del cáncer tiene una utilidad concreta, utilidad que no es igual de evidente cuando se trata, por ejemplo, del estudio de cosas como la navegación en tiempos de los olmecas o de los caminos reales en la Colonia.

Por el contrario, en el caso de las ciencias biológicas y concretamente en la investigación biomédica, el criterio utilitario de justificación es tan fuerte que rara vez se cuestiona y se ha llevado al extremo de dar por hecho que los intereses del hombre (cualesquiera que sean, tanto los "útiles" como los "inútiles") están por encima de cualquier otra cosa, por encima incluso de la vida de otros seres. Esto se observa claramente en al menos dos situaciones:

1) La investigación basada en modelos animales (aquella en la que se usan animales para estudiar procesos biológicos de interés para el hombre). La limitación inherente a estos modelos, que hace dudosa su justificación, es que las observaciones derivadas de ellos están limitadas casi siempre al animal en cuestión, por lo que los estudios de este tipo inevitablemente terminan diciendo algo así como "bueno, esto es lo que pasa en el bicho tal y esto podría ser parecido en el humano; hacen falta más estudios".

2) La investigación farmacéutica, que opera bajo la premisa de que hay que ver qué efectos adversos tienen las sustancias en animales antes de dárselas a los humanos. En este tipo de investigación se asume, con la más antropocéntrica arrogancia, que la salud y la vida de un animal (no humano) son menos importantes que las de un (animal) humano.

¿Cómo se justifica todo esto? Es decir, ¿en qué basamos nuestra creencia de que lastimar y matar animales en pro de los intereses del hombre es correcto?

De entrada podría pensarse en un criterio de instinto de depredador, es decir, como yo humano no tengo depredador puedo disponer de los demás seres sin preocupación. Pero si de algo nos vanagloriamos los humanos es de basarnos menos en los instintos que en la razón, por lo que debería haber un criterio un poco más "racional".

Desde mi punto de vista, la justificación "racional" de estas posturas "científicas" tiene detrás un argumento nada científico, que tiene su origen en el mito fundacional de la religión judeocristiana:
"Y los bendijo Dios [a Adán y a Eva] y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra" (Génesis 1:28).
Es decir, lastimamos y matamos animales porque alguien nos dijo que una leyenda antigua dice que cierta deidad dijo que estaba bien hacerlo.

¿Qué pasaría si basáramos nuestras decisiones sobre la vida de otros seres en un mito diferente o mejor aún en nuestro sentido común? Supongo que nuestra relación para con los demás seres con los que cohabitamos el planeta sería radicalmente distinta.

Ojo, no niego que la investigación en animales haya traído grandes ventajas a la salud humana; simplemente creo que detrás de esta postura hay un criterio utilitarista que ya no es justificable en pleno siglo XXI.

Creo que con los avances en el pensamiento y en la tecnología con los que contamos en este siglo deberíamos tener la responsabilidad ética de buscar alternativas de investigación más holísticas, menos antropocéntricas, que consideren que el bienestar de cualquier forma de vida es tan importante como el humano y que, de hecho, nuestro bienestar depende del suyo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Escatologías


Celebramos jubilosamente el nacimiento. Mostramos al recién nacido, lo presumimos, lo idealizamos.
Lloramos amargamente la muerte. Escondemos al recién fallecido, lo callamos, lo reprobamos.

Nos reunimos para comer. Presumimos los platillos, nos deleitamos en sus olores, comentamos sus sabores.
Nos escondemos para cagar. Negamos la presencia de la caca, repudiamos sus olores, ni siquiera concebimos sus sabores.

Aceptamos unas, negamos las otras; siendo que ambas son solo partes del mismo continuo. Si hay entrada hay salida. Tan naturales las unas como las otras.

Parece que la obsesión de los orígenes de la que hablaba Bloch se aplica no solo a los principios sino también a los finales. En ambos casos absolutización, categorización absurda de continuos. Otra bonita herencia judeocristiana.

¿Podríamos funcionar sin extremos, sin categorías? En el mejor de los casos reconocer las categorías como lo que son, meras convenciones funcionales, evitando que se salgan de proporción.

martes, 9 de abril de 2013

Jacarandas y cerezos

Foto: Luis Novoa, 2005
Seguramente muchos de ustedes habrán escuchado del Hanami, la tradición japonesa en la que se aprovecha la floración anual de los cerezos como pretexto para el disfrute visual y la convivencia, armando el descarado picnic a los pies de estos árboles, regocijándose en contemplar la belleza del fenómeno.
Pero además de la convivencia y el deleite estético, la floración de los cerezos se usa también como pretexto para reflexionar sobre algo un poco más profundo, la impermanencia y la muerte (igual de bellas pero con peor fama).


En México tenemos un acontecimiento anual parecido aunque, desde mi punto de vista, muy poco apreciado: la floración anual de las jacarandas.
Estos grandes árboles, particularmente abundantes en la zona de Chapultepec de la Ciudad de México, con troncos y ramas de formas caprichosas, preludian e inauguran la primavera llenándose de flores color morado claro a finales de marzo y principios de abril, salpicando nuestro grisáceo paisaje urbano con motas de color pastel.

Foto: Luis Novoa, 2006
Creo que, igual que nuestros amigos japoneses, los mexicanos podríamos aprovechar el espectáculo de las jacarandas en flor para dar una merecida pausa a la inconsciente vertiginosidad de nuestra vida cotidiana y gozar de la belleza de este espectáculo natural.

Así que propongo que aprovechemos el momento y nos organicemos con familias y amigos para empezar nuestra propia tradición del festival de las jacarandas.
No se a ustedes, pero a mí la sola idea del picnic en Chapultepec me trae gratos recuerdos de infancia...

Gracias a mi querido amigo +Luis Novoa por la información y las fotos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vivan los héroes que nos dieron patria


La frase esta con la que se da inicio a las fiestas de conmemoración de la independencia, me cae muy mal. ¿Por qué? Porque me parece que cada palabra es una completa y descarada falacia. Analicemos.

VIVAN - Imposibilidad natural. Estos personajes (Hidalgo y compañía) llevan 200 años muertos; y por más que les limpien los huesitos de vez en cuando, es imposible que vivan. Me dirán "bueno, es en sentido figurado, que vivan en nuestra memoria". A lo que yo respondería: ¿Por qué querríamos que vivieran, siquiera en nuestra memoria? ¿De qué nos sirve? ¿Tiene algún sentido más allá de la validación de una historia contada como hechos aislados de individuos sin contexto? Lo que me lleva al siguiente punto...

LOS HÉROES - El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, http://lema.rae.es/drae/) define: Héroe (Del lat. heros, -ōis, y este del gr. ἥρως) 1. m. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. 2. m. Hombre que lleva a cabo una acción heroica.
Tan solo el hecho de que la raíz etimológica de héroe sea la palabra eros ya debería ser muy sospechoso (¿qué diría Freud?).
Pero bueno, el punto es que el héroe es el prototipo del individuo sin contexto. Qué más absurdo que presentar a un minúsculo grupo de individuos (Hidalgo y compañía), que sin más ni más deciden que la cosa está muy mal (¿mal para quién?) y que, a punta de campanazos y gritos, empiezan una "gesta heroica" que termina con la independencia de un país.
Como si estos tipos no hubieran tenido sus intereses particulares. Como si hubieran estado solos en el mundo sin más gente pensante a su alrededor. Como si no hubieran tenido opositores y detractores. Como si no hubiera habido un contexto histórico y social de racismo y menosprecio por las "castas inferiores" (a las que ellos pertenecían). Como si no hubiera habido un contexto ideológico y político (la Ilustración, las Reformas Borbónicas). Como si todos estos contextos hubieran sido los mismos al inicio de la "gesta heroica" que al momento de la consolidación de la independencia.

NOS DIERON PATRIA - ¿A quienes nos dieron esa "patria"? ¿A todos por igual, con los mismos derechos y obligaciones? 
¿Igual a los mexicanos de hoy que a los "mexicanos" de 1825 o de 1910?
¿Igual a los de la Ciudad de México que a los de la hermana república de Yucatán o los de Arizona (que hoy ya no se considera parte de la "patria")?
¿Igual a los ilustrados de las ciudades que a los iletrados de las etnias indígenas a punto de desaparecer?
Y si su objetivo no era darnos nada, sino asegurar sus propios intereses ¿seguimos considerando que "nos la dieron"?
Para acabarla de amolar, el DRAE define: Patria (Del lat. patrĭa) 1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.
De aquí se desprende que la "patria" sería diferente para cada individuo, dependiendo de su "sentimiento de ligazón". La patria del recién nacionalizado será diferente de la del "mexicano viejo"; la patria del honrado será diferente de la del peculado.
Además, si con cada Constitución (y con cada reforma a la misma) se redefine la "patria" (la nación), la patria de los recién independizados es diferente de la de 1827 y de la de 1917 y de la de hoy.
Entonces, ¿cuál patria nos dieron lo héroes?

En resumen, a mí el asunto este del 16 de septiembre, con sus héroes, símbolos, momentos de gloria y conceptos ambiguos me suena a pura mitología.
Y el numerito del grito, con sus símbolos (campana y bandera), su oficiante y su letanía, me suena a puro ritual... Pero bueno, se necesita del rito para perpetuar el mito.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Alegoría de la realidad lógica


"Pues bien, en tanto [el orden natural de las cosas]
no existía o no estaba sólidamente establecido,
los acontecimientos más maravillosos no tenían nada
que no pareciera perfectamente concebible".
Emile Durkheim, Las formas elementales de la vida religiosa.


En semejante día soleado, era imposible concebir cómo las flores habían decidido retirarse a sus meditaciones crepusculares. El rojo del cielo anunciaba una lluvia esplendorosa y los carros del ferrocarril se derretían como pequeños cubitos de plomo en pleno invierno.

Pero nada de eso lograba entristecer el buen humor de las cigüeñas que retozaban en la gelatina y se deleitaban en el verdor de sus escamas.

Las niñas ancianas, en cambio, se deban cuenta que tanta congruencia sólo podía significar una cosa: el pequeño mastodonte estaba a punto de emerger en toda su terrible majestuosidad del fondo de las nubes, como cuando los murciélagos son arrancados de la arena por la feroz espuma del mar en calma.

Fue entonces cuando las libélulas llamaron a consejo batiendo sus alas estrepitosamente sobre las burbujas de luz.

Los humanos, sobrecogidos por todas estas señales y acordes con su interminable paranoia, decidieron que la guerra ya no era la mejor forma de hacer crecer los abedules y volvieron a su sueño de jirafas azules y volcanes que se condensan en vapor de lava amarilla.

Así surgieron los armadillos de nieve y las garrapatas gigantes y los caramelos de azafrán y el lodo que cubre el cielo despejado y las armaduras de pelo de medusa y las galletas de raíz de lirio acuático y todas esas bellezas que se despliegan ante nuestros ojos cuando nos alejamos de las fantasías y nos atenemos a la razón pura.