martes, 9 de abril de 2013

Jacarandas y cerezos

Foto: Luis Novoa, 2005
Seguramente muchos de ustedes habrán escuchado del Hanami, la tradición japonesa en la que se aprovecha la floración anual de los cerezos como pretexto para el disfrute visual y la convivencia, armando el descarado picnic a los pies de estos árboles, regocijándose en contemplar la belleza del fenómeno.
Pero además de la convivencia y el deleite estético, la floración de los cerezos se usa también como pretexto para reflexionar sobre algo un poco más profundo, la impermanencia y la muerte (igual de bellas pero con peor fama).


En México tenemos un acontecimiento anual parecido aunque, desde mi punto de vista, muy poco apreciado: la floración anual de las jacarandas.
Estos grandes árboles, particularmente abundantes en la zona de Chapultepec de la Ciudad de México, con troncos y ramas de formas caprichosas, preludian e inauguran la primavera llenándose de flores color morado claro a finales de marzo y principios de abril, salpicando nuestro grisáceo paisaje urbano con motas de color pastel.

Foto: Luis Novoa, 2006
Creo que, igual que nuestros amigos japoneses, los mexicanos podríamos aprovechar el espectáculo de las jacarandas en flor para dar una merecida pausa a la inconsciente vertiginosidad de nuestra vida cotidiana y gozar de la belleza de este espectáculo natural.

Así que propongo que aprovechemos el momento y nos organicemos con familias y amigos para empezar nuestra propia tradición del festival de las jacarandas.
No se a ustedes, pero a mí la sola idea del picnic en Chapultepec me trae gratos recuerdos de infancia...

Gracias a mi querido amigo +Luis Novoa por la información y las fotos.