En estos días en que la violencia, la corrupción, la falta de ética y demás plagas sociales parecen estar por todos lados, es simplemente lógico que nos preocupemos, nos indignemos y pidamos a gritos un cambio. Exigimos un cambio en el gobierno, en el congreso y hasta en el narco. En un palabra, queremos que México cambie.
La cosa es que, paradójicamente, México no puede cambiar.
¿Por qué no? Por una sencilla razón: México es un concepto.
Si buscamos en el mundo, no encontraremos por ningún lado ese algo que llamamos México. No existe más que como una designación conceptual en la mente de las personas. Es decir, nosotros, las personas, nos hemos puesto de acuerdo para llamar a cierta porción de la tierra "México" y para llamarnos "Mexicanos" a los que en ella habitamos.
Y lo mismo pasa con cualquier institución social: el gobierno, la política, la escuela, el congreso, la Iglesia, la familia, etc. Todas estas son conceptos en la mente de las personas; somos las personas las que formamos estas instituciones.
En ese sentido, el cambio que tan justamente anhelamos en las instituciones, el cambio que queremos que suceda urgentemente en México, sólo puede surgir de las personas. Es inútil e ingenuo (por no decir irresponsable) esperar que el cambio nos llegue de fuera, como una especie de regalo del cielo. Si queremos que cambie México, tenemos que cambiarlo nosotros.
Y aquí la pregunta lógica es ¿cómo puedo yo, un simple ciudadano de a pie, cambiar al país? Creo que la respuesta es, a la vez, tan sencilla como complicada: tenemos que cambiar como personas.
Y para esto creo que no hay que ir muy lejos, sólo hay que observar nuestras propias formas de pensar y de actuar. Queremos menos violencia, pero vamos por la vida mentándole la madre a todo el que se nos atraviesa en el coche. Queremos más educación pero nos aplastamos a ver cualquier estupidez en la tele en vez de ponernos a leer. Queremos menos corrupción pero aprovechamos cualquier oportunidad para joder al vecino. Todo esto, por supuesto, con nuestros hijos al lado para que lo aprendan y lo repitan.
Queremos, en fin, que México cambie pero ¿qué estamos haciendo para cambiarlo?
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